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Vínculos entre delincuencia y drogadicción

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Vínculos entre delincuencia y drogadicción a partir de la película “Deprisa, deprisa” de Carlos Saura. La película fue prohibida en Francia y Alemania Occidental por considerar que hacía apología de las drogas y la violencia.

El recientemente fallecido Carlos Saura, dirigió en el año 1981 “Deprisa, deprisa”, una película que nos narra la historia de una banda de cuatro delincuentes juveniles que llevan una vida apática. En la película se aprecia una tendencia de sus personajes a dejar pasar el tiempo utilizando las drogas como vía de escape. El reparto de la película estuvo formado por actores no profesionales del área de Villaverde, situada al sur de Madrid. A continuación se analizan los vínculos entre delincuencia y drogadicción en base a la película de Carlos Saura.

«Quería hacer un documental sobre esa juventud, estos delincuentes, que son un problema que nos concierne a todos» Carlos Saura

Dos miembros del elenco principal fueron arrestados por distintos hechos delictivos durante el rodaje. La película cosechó éxitos como el Oso de Oro de Berlín en ese mismo año y fue aclamada en Madrid, sin embargo, también fue centro de polémicas. Fue prohibida en Francia y Alemania Occidental por considerar que hacía apología de las drogas y la violencia.


Delincuencia

“En el caso de Deprisa, deprisa, hacía tiempo que quería hacer un documental reconstruido sobre esa clase de juventud, estos delincuentes (gente tan normal como nosotros mismos), que son un problema que nos concierne a todos” (Carlos Saura, director y guionista de la película)

Dos de los cuatro actores principales de la película, Jesús Arias (tras el rodaje pasó por la cárcel de Carabanchel y otros centros penitenciarios) y José Antonio Valdelomar (encontrado con una sobredosis de heroína en el año 1992 en la cárcel de Carabanchel) murieron siendo jóvenes y sin dejar de lado las drogas.

La delincuencia aprendida. Vínculos entre delincuencia y drogadicción.

El consumo de alcohol y otras drogas van de la mano con edades tempranas en las que descubrir nuevas sensaciones y experiencias facilitadas, en este caso por sustancias externas, se convierten en paradigmas de crecimiento establecidos por los medios de comunicación, la publicidad y la aceptación social desde una perspectiva evolutiva y sociológica.

No existe relación causal entre delincuencia y drogadicción.

Según el National Institute on Drug Abuse, tres son las hipótesis que explican la relación entre delincuencia y drogadicción:

“La Droga causa delincuencia” viene a decir que la drogadicción precede a los actos delictivos. El precio de la droga y la necesidad creada por la misma lleva a una necesidad de conseguir dinero para adquirir la dosis necesaria. En este sentido podría considerarse como la hipótesis de la necesidad económica.

“La delincuencia causa consumo”. Esta hipótesis defiende que es la delincuencia la que aproxima al sujeto a la drogadicción ya que lo acercan a un contexto más favorecedor.

“No existe relación causal entre ambas conductas” Una conducta no tiene porque llevar a la otra, pueden darse independientemente una sin la otra, o las dos a la vez.

Uso de sustancias como cobertura emocional.

Al respecto de estas hipótesis, en relación al delito a los vínculos entre delincuencia y drogadicción, la presencia de alcohol puede ser un factor contribuyente, puede ser un determinante, pero lo que sí es cierto, según concluye Wolfang Marvin profesor del College of Criminology and Criminal Justice de la Florida State University en 1981, es que los caminos de la investigación llevan a no considerarlos una causa directa necesariamente. La evidencia disponible es algunas veces contradictoria y nunca convincente.

De unos años a esta parte, sin ir más lejos el fenómeno del “botellón” ha pasado a formar parte de una “subcultura” actual entre los jóvenes, tratándose de una actividad que está sobradamente aceptada entre ellos (correlativamente alejada de mentalidades más clasicistas y postergadas) y lo suficientemente instaurada como para ser ignorada y poder pensar en barrerlo con la escoba como si de un simple deshecho se tratase.

Drogadicción

Los planteamientos del Magistrado Juez de Menores de Granada, E. Calatayud, son interesantes en el sentido de que los castigos deben tener un enfoque principalmente reeducativo. Se trata de priorizar el enfoque desde una perspectiva vinculante al propio fenómeno del botellón. El objetivo no será eliminar el alcohol y las drogas, sino concienciar y mostrar que la libertad de las personas, a veces, tiende por causas naturalmente humanas a superar los límites de la legalidad y de lo permitido, tanto en la sociedad como en la fisiología del cuerpo humano.

La conducta delictiva podría tener base en la ausencia de un apego seguro en la infancia.

A la hora de valorar los vínculos entre delincuencia y drogadicción se hace necesario comprender que vivimos en un estado de hipocresía social. El alcohol principalmente, y otras drogas en general, son de fácil acceso y apenas tienen restricciones, aunque existan impedimentos legales para ello.

Esta cisura es la que genera situaciones de riesgo en muchas ocasiones. El motivo quizá sea debido al desconocimiento de las consecuencias de un mal empleo de ciertas sustancias. O bien quizá por la búsqueda de nuevas sensaciones y emociones. Superadas las fronteras legales que lo único que alimentan es la supresión de autoridad.

El objetivo podría enfocarse a un acercamiento a esta nueva cultura, al entendimiento de por qué está pasando lo que está pasando. Educar en el aprendizaje de las sustancias, de las consecuencias del uso de las mismas, al por qué y al para qué y al empleo de las libertades individuales.

La solución podría comenzar por reforzar el apego emocional de los jóvenes.

Los profesionales sanitarios trabajamos en terapia para acceder al origen del uso y abuso de sustancias. En numerosas ocasiones un trauma del pasado puede ser el origen de la problemática en el presente.

Las drogas y el uso de las mismas existen desde los principios de la historia, por ello la supresión de las mismas no debe ser la vía para la solución. La solución podría comenzar por reforzar el apego emocional de los jóvenes. Comprender su opinión y acreditar su presencia es necesaria, darles poder para que aprendan a gestionarlo. La supresión conlleva a frustración y actitudes violentas. Se trata de educar para prevenir.

Pablo Garnelo Fernández. Psicólogo Sanitario.

*Fotogramas sacados de la película “Deprisa, deprisa” de Carlos Saura, 1981

Trailer «Deprisa, deprisa»

Noticias de interés:

El protagonista de «Deprisa, deprisa» detenido tras atracar un banco.

http://elpais.com/diario/1992/12/04/cultura/723423606_850215.html

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