Garnelo Psicología

Siento un vacío

Recientemente escribí un texto para eldiario.es en el que recogía un sentir muy presente en nuestra sociedad: el vacío. No solo en terapia, si no en el devenir de la sociedad a pie de calle. La mercantilización de nuestras vidas, la sobre-estimulación a la que estamos sometidos, la necesidad de hiper-realización constante y las autoexigencias, son fruto de el ritmo de vida que tenemos y la sociedad que habitamos. Por ello, cada vez escuchamos a más personas hablar de un sentimiento de «vacío».

“No soy feliz. Me siento solo, incomprendido, incompleto, no me soporto. Tengo una sensación de vacío en mi interior. No encuentro satisfacción por nada, me siento perdido y desmotivado”. “Nunca nada es suficiente. Siento un agujero dentro de mí. Una melancolía continua que no se va”… Cada vez son más las personas que llegan a consulta expresando una extraña sensación de vacío. Un sentimiento en ocasiones de origen desconocido que, según sus propias palabras, les empuja hacia abajo impidiéndoles mantener una estabilidad emocional básica para sobrellevar el día a día consigo mismos.

Vivimos una vida acelerada en la que buscamos el goce instantáneo, en un mundo donde parece que todos debemos realizarnos. En esta época de frenesí, asoma un nuevo miedo, síntoma de los nuevos tiempos, un vértigo que nos recuerda las expectativas incumplidas y las que están por venir. También de los propósitos fallidos que se convierten en viejas frustraciones. Este vértigo, que recoge los malestares de nuestra época, podemos denominarlo vacío

El vacío se presenta como una manifestación de lo que no podemos aceptar, aquello a lo que no podemos acceder y con lo que nos cuesta conectar. Un síntoma frecuente en personas que han padecido daños vinculados al trauma, el abuso o la negligencia. La sensación de vacío es visceral, normalmente se ubica en el abdomen o en el pecho, y no debe confundirse con el miedo a no existir o la angustia existencial. Este sentimiento suele ir acompañado de otras reacciones emocionales negativas como la apatía, el aburrimiento, la tristeza o la vergüenza, y quizá nos esté advirtiendo de un daño vinculado a una infancia problemática, una familia desestructurada o de haber sido víctima de vivencias traumáticas. 

Sentir mucho, sentir muy poco

Cuando los psicólogos evaluamos en terapia un caso con estas características, podemos encontrarnos ante una identidad difusa y un historial de continuas conductas impulsivas que normalmente suelen ir acompañadas de otros malestares como problemas de alimentación, relaciones sociales complicadas, episodios agresivos, autolesiones o, incluso, intentos de suicidio.

Sentir demasiado o muy poco son en realidad las dos caras de la misma moneda. Cada pequeño dolor puede experimentarse como algo insoportable (hiperactivación), de la misma manera un dolor emocional elevado puede experimentarse mediante una sensación de adormecimiento (hipoactivación), de enlentecimiento o de vacío.

Afortunadamente podemos entrenar nuestro Sistema Nervioso Autónomo y así recuperar la seguridad y la calma que se ven afectados en los estados de activación de nuestro sistema nervioso, que nos conducen a la lucha o la huida. Esto es más fácil cuando compartimos nuestro tiempo con otras personas y reproducimos los estados de quien nos rodea; a esto, en el lenguaje psicológico, lo llamamos corregulación. En una manada, por ejemplo, si uno de los animales percibe peligro, todos percibirán peligros aumentando así las posibilidades de supervivencia del grupo. 

A las personas nos ocurre exactamente igual. Si compartimos nuestro tiempo y espacio con personas enfadadas, estresadas o deprimidas nos sentiremos peor, mientras que si estamos con personas con sistemas autónomos regulados, personas que se encuentran mejor, que han sanado sus heridas y que no ejercen la hostilidad, nos sentiremos mejor. Enfrentarnos a nuestro daño puede ayudarnos a restaurar el desgaste emocional y liberarnos del bloqueo relacionado con el sentimiento de vacío. En este sentido, curar los traumas del pasado aumenta nuestra capacidad de resiliencia.

Puedes leer el artículo completo en la web de eldiario o pinchando en el siguiente enlace: La era del vacío

garnelo_ps

Contacta con nosotros y pregúntanos cualquier duda que tengas, estaremos encantados de atenderte.

Abrir chat
1
Hola, soy Pablo, uno de los psicólogos del equipo. Cómo podemos ayudarte?