La Terapia Sistémica es un tipo de psicoterapia perteneciente a la Psicología Humanista, que concibe y trata los trastornos psicológicos como una manifestación de alteraciones en nuestros patrones relacionales y de comunicación. De este modo, nuestra familia, amistades, compañeros de trabajo o estudios se convierten en distintos sistemas con los que interactuamos y de los que adoptamos ideas, valores y actitudes que interiorizamos.

Uno de los principios más relevantes de la Terapia Sistémica es que considera que las personas somos un resultante de nuestro entorno: dependiendo de con quién nos relacionamos, desarrollaremos distintas actitudes, creencias y discursos. En resumidas cuentas, este tipo de terapia mantiene que nuestro entorno marca cómo somos. Por este motivo, se focaliza en entender las dinámicas de nuestras relaciones con los demás y en descubrir y solucionar los problemas que pueden estar generando.

Aunque este tipo de terapia se basa en un enfoque psicoterapéutico cuyos orígenes están en la terapia familiar, sus métodos y técnicas terapéuticas también se aplican a las parejas, a los equipos de trabajo, a los contextos escolares e incluso también a las personas individuales.

Orígenes de la Terapia Sistémica.

La psicología sistémica está basada en la Teoría General de Sistemas, planteada por el biólogo y filósofo austríaco Ludwig von Bertalanffy a mediados del siglo XX. Esta teoría afirma que las propiedades de los sistemas, entidades con límites y con partes interrelacionadas e interdependientes, no pueden describirse significativamente en términos de sus elementos separados. Por lo tanto, la comprensión de los sistemas sólo es posible cuando se estudian globalmente, involucrando todas las interdependencias de sus partes. De este modo, la teoría general de sistemas explora y explica temas científicos, incluyendo una concepción humanista de la naturaleza humana, opuesta a la concepción mecanicista y robótica.

Las aportaciones del antropólogo Gregory Bateson y su equipo del Hospital de Palo Alto también fueron fundamentales para el inicio de la Terapia Sistémica, al considerar la mente como relacional y no como una característica individual. Entre 1952 y 1962 realizan una investigación con psicoterapeutas y teóricos de la comunicación, llegando a elaborar la teoría del doble vínculo, considerada a día de hoy un hito en la historia de la psicoterapia.

En la actualidad, la Terapia Sistémica es muy utilizada en psicología tanto en el tratamiento de los problemas individuales, de pareja o familiares, como en la investigación.

Objetivos de la Terapia Sistémica.

La principal característica de la Terapia Sistémica es que no trata al individuo de forma aislada, ya que considera que nuestra manera de ser depende de lo que aprendemos en los sistemas en los que interactuamos. En consecuencia, su objetivo es considerar al individuo dentro del contexto al cual está sometido. En otras palabras, entiende el modo de funcionar de una persona mediante las relaciones significativas que tiene y ha tenido, y cómo se relaciona con ellas. Así pues, la Terapia Sistémica buscará identificar y diagnosticar las relaciones que existen dentro del sistema (familiar, social, laboral…), para poder comprender la conducta individual.

Trata de entender las experiencias pasadas y cómo estas influyen en la forma de comportarse y las problemáticas que producen. No culpa al individuo, sino que visualiza el rol que se ejerce dentro de un grupo para poder vislumbrar el problema al cual se está enfrentando. Una vez detectado el patrón problemático, no busca comprender el porqué de una actitud sino que intenta solucionarlo afrontando los errores a través de hechos prácticos.

A diferencia de la mayoría de terapias psicológicas que son lineales, la Terapia Sistémica es circular ya que entiende que hay ciertos patrones que se repiten en el tiempo. Apunta que la causa y el efecto no pueden ser visibles en el mismo espacio y tiempo y, de esta forma, analiza y comprende en qué tipo de sistema se encuentra el paciente para llegar al núcleo u origen de los problemas y cómo solucionarlos.

En resumen, la perspectiva sistémica intenta afrontar todos los problemas a través de la práctica y las relaciones que tenemos con los demás. 

¿Quién puede beneficiarse de la Terapia Sistémica?

Aunque es común asociarla con la Terapia Sistémica Familiar, la Terapia Sistémica es también muy utilizada en otro tipo de sistemas como el entorno laboral, social, escolar e incluso individualmente para tratar los siguientes trastornos:

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