La autoestima es el conjunto de percepciones, imágenes, pensamientos, juicios y afectos sobre uno mismo: cómo nos vemos, el concepto personal que tenemos de nosotros mismos y nuestras capacidades. En definitiva, es la manera en la que juzgamos todos los aspectos de nuestra vida. Generamos nuestra propia autoestima a partir de sentimientos, sensaciones, pensamientos y experiencias pasadas.

No nacemos con ella, estas creencias las vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida a través de los mensajes que recibimos del exterior y de nuestra manera de interpretar lo que nos sucede. Por lo tanto podríamos afirmar que la autoestima es una visión subjetiva, en constante evolución y cambio, condicionada por la continua interacción con el exterior y sus influencias.

Cuando tenemos una percepción y valor asociado infravalorado y negativo sobre nosotros mismos, o nos causa rechazo, podemos hablar de baja autoestima. En este caso, los aspectos negativos de uno mismo se sobrevaloran, mientras que los positivos se infravaloran, llegando incluso a ser ignorados.

A consecuencia de este pensamiento polarizado, la baja autoestima puede convertirse en un factor de malestar psicológico e influir negativamente en diversas facetas de nuestra vida. Nuestras relaciones sociales, familiares, laborales o sentimentales pueden verse tan drásticamente afectadas que incluso podremos desarrollar conductas de evitación debido a la inseguridad que nos generan.

Pero dado que la autoestima puede ir cambiando a lo largo de nuestra vida, es posible variarla mediante terapia. En el caso de ser necesario, contar con ayuda psicológica profesional nos dará las herramientas para conseguir un mayor auto-conocimiento y, de este modo, desechar las creencias deformadas que tenemos sobre nosotros mismos y mejorar nuestra calidad de vida.

Características de la baja autoestima.

La autoestima se empieza a construir en nuestra infancia y durante el trascurso de los años se va a ir viendo modulada según las experiencias internas y externas que vivamos. Incluso puede ser condicionada por experiencias traumáticas pasadas. Cuando la autoestima es baja, se caracteriza principalmente por malestar psicológico y sentimientos de inferioridad, pero también suele presentar los siguientes patrones de comportamiento:

¿Cómo afecta a nuestra vida la Baja Autoestima?

Como acabamos de ver, la baja autoestima afecta tanto a nuestras emociones sensaciones y pensamientos como a nuestra propia conducta. Nos hace menos sociales y nos convierte en personas mas introvertidas y con menor desarrollo de habilidades sociales. Si nuestra autoestima es baja, posiblemente tenderemos a evitar situaciones nuevas y a los demás por miedo a fallar o al que dirán. No solo nuestra capacidad para tener nuevas experiencias se verá mermada, sino que condicionará la capacidad que tenemos de hacernos responsables de objetivos y logros, tanto personales como profesionales.

Vivir con baja autoestima también nos hace más vulnerables a padecer un trastorno de ansiedad o depresión. Filtrar el mundo, interior y exterior, a partir de continuos pensamientos devaluativos y pesimistas sobre nosotros mismos puede llegar a provocar episodios de ansiedad o depresión. Incluso aumenta las posibilidades de desarrollar desordenes alimenticios, insomnio y un sistema inmunológico más debilitado.

Por lo tanto, ante la sospecha de tener baja autoestima es aconsejable contar con ayuda terapéutica profesional lo antes posible. La terapia cognitiva conductual ofrece muy buenos resultados en estos casos, ya que consigue que el paciente se cuestione ciertas creencias a las que se ha estado aferrando mucho tiempo, a pesar de no ser realistas y que le provocan dolor o problemas en la interacción con los demás.

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