¿Son Biden y Putin unos psicópatas megalomaníacos?

La guerra entre Rusia y Ucrania ha puesto a Vladimir Putin en el ojo del huracán mediático. Meses después del inicio del conflicto bélico, con cientos de miles de víctimas en ambos bandos, podemos valorar la posibilidad de hacer un análisis psicológico de los despiadados protagonistas que lideran esta masacre. En el caso de Putin es fácil observar rasgos típicos que se corresponden con la psicopatía como son la falta de empatía, el narcisismo, la omnipotencia de pensamiento o el sadismo.

El mismo presidente estadounidense Joe Biden, quien también comparte alguno de estos rasgos con su homólogo ruso, ha tenido palabras muy duras para Putin, llamándolo “carnicero”, “cruel” y “criminal de guerra”, al mismo tiempo que ha calificado de genocidio las acciones rusas en la guerra. No es objeto de este texto la búsqueda de víctimas y culpables, si no de entender el peligro que suponen las personalidades psicopáticas que ocupan altos rangos sociales, algo que por desgracia es habitual.

En un ejercicio de megalomanía patológica, Putin se compara a si mismo con el zar Pedro I el Grande, equiparando las campañas militares del despiadado conquistador con la invasión a Ucrania y elevando la tensión tras una demostración de su poderío nuclear en el momento en que se teme una escalada de las acciones bélicas. ¿Está tratando de restaurar Putin la antigua Unión Soviética?

Ambos discursos no hacen otra cosa que agitar los viejos temores de la Guerra Fría provocando un escenario de crisis humanitaria y energética, que está significando un enorme impacto sobre la economía, la emergencia climática e incluso sobre la salud mental de la población a nivel mundial.

¿Es Putin un psicópata?

No es raro escuchar en las tertulias de los distintos medios de comunicación que Putin «está loco» o que es un «psicópata». Normalmente, cuando un crimen atroz es cometido, pensar que el criminal es un psicópata es el perfecto refugio para no asimilar una dura realidad. Pero, ¿hasta qué punto esto es verdad?

A los psicópatas no les detiene el hecho de que sus acciones puedan perjudicar y causar daños a los demás. Su conciencia está regida por una irresponsabilidad notable. Las buenas intenciones en boca de un psicópata son promesas que se las lleva el viento.

Uno de los rasgos del perfil psicopático es la incapacidad para tolerar la monotonía o la rutina. Los psicópatas se aburren fácilmente. Muchos de ellos declaran que cometen actos delictivos por pura excitación o emoción. El documental “Diabolical Minds”* incluye un reportaje sobre G. Daniel Walker, un criminal con un largo historial delictivo. En una de las entrevistas declara lo siguiente: “Cuando uno se escapa de la cárcel y tiene las luces rojas y las sirenas de la policía detrás, siente una gran excitación. Es mejor que el sexo.”

Presentada por el legendario Robert Stack, esta serie utiliza recreaciones y entrevistas para volver a contar las circunstancias de los misterios que quedan sin resolver: crímenes, historias de amor perdido, historia inexplicable y eventos paranormales.

Si hablamos de psicopatía en el contexto social debemos hablar de los psicópatas integrados. Se trata de aquellos individuos que reuniendo rasgos que los encuadrarían patológicamente en la psicopatía, son capaces de pasar desapercibidos ocultando sus rasgos más habituales sin caer en la criminalidad. Personalidades profundamente perversas y narcisistas que obedecen a un profundo daño en la construcción del apego en la infancia marcado normalmente por la carencia de atención emocional.

Conviene entender cómo funciona la mente de los perversos para tratarlos. No se vence nunca a un perverso porque el daño en él es profundo. Los perversos no solo agreden a sus víctimas directas sino también a su círculo de relaciones indirectas, debilitando sus creencias y puntos de referencia, haciendo creer que es posible un mundo de pensamiento más libre a costa de los demás.

La psiquiatra y terapeuta familiar Marie-France Hirigoyen habla de ello en su libro “El acoso moral”:

«Me resultó muy curioso comprobar la cantidad de pacientes que se sentían destruidos por alguien. Insomnio, migrañas y dolores de estómago son los primeros síntomas de las víctimas del acoso moral. Algunos comienzan a beber y a abusar de tranquilizantes. Luego llegan las depresiones profundas

La toma de conciencia colectiva es necesaria para que la gente reaccione.

«Resulta sorprendente que muchas empresas no lleguen a comprender algo tan elemental y sigan manteniendo en puestos clave a esta gente completamente destructora.

Este perfil es más común en nuestra sociedad de lo que podríamos pensar, pero no es nada sencillo de identificar a simple vista. Su característica más relevante es su carencia de sentimientos y empatía. Comprenden las emociones de los demás, pero son incapaces de ponerse en su lugar. Utilizan esa comprensión para manipular y ejercer dominación, ya que cosifican a las personas y las ven como medios para alcanzar sus propios fines. Por lo tanto, el psicópata integrado tiene un trastorno estructuralmente idéntico al del psicópata típico. Sin embargo, utiliza y se aprovecha de sus víctimas con comportamientos más sutiles. Los psicópatas integrados destacan por su frialdad y por su torpeza emocional, lo que los diferencia de los psicópatas criminales.

Al respecto de este tipo de patologías se hace obligado mencionar los trastornos de personalidad del grupo B del DSM ya que comparten algunos de los rasgos que los definen dificultando el poder diferenciarlos los unos de los otros:

Conviene señalar que aunque estos trastornos pueden ocurrir en solitario, también pueden superponerse, ya sea dentro del mismo grupo o a través de varios. Normalmente las patologías suelen ir compartidas, es lo que en psicología conocemos con el nombre de comorbilidad.

¿Cumple Putin con los requerimientos que establece la psicología para ser un psicópata? ¿Tiene rasgos de un trastorno de personalidad, o simplemente motivos geopolíticos? Sin la evaluación directa de un psicólogo profesional nada certero puede decirse sobre la verdadera salud mental de Putin. Desconocemos si Putin va a terapia y si así fuera también desconocemos su diagnóstico, por lo que este texto son solo especulaciones en base a criterios diagnósticos y casos clínicos de casos conocidos que sirven como ejemplos.

Llegados a este punto, lo único verdaderamente cierto es que tanto Putin como Biden están compartiendo un discurso que está afectando de manera global a nuestra salud mental, ya que agita temores en un escenario mundial que se enfrenta a una grave crisis energética en medio de amenazas nucleares.

A continuación recojo una serie de libros sobre la temática tratada para que puedan servir como recursos útiles y fortalezas:

¿Y tú qué opinas? ¿Crees que Putin es un psicópata? ¿Tal vez padece un trastorno de personalidad? ¿Te está afectando la guerra entre Rusia y Ucrania a nivel emocional?