Vivimos sometidos a un continuo bombardeo mediático de mensajes, explícitos e implícitos, que nos informan sobre la tremenda importancia de la imagen personal y el culto al cuerpo. Medios de comunicación, redes sociales e incluso las canciones que más suenan nos recuerdan constantemente el valor de nuestro físico en la actualidad. Hasta se atreven a afirmar que es sinónimo directo de éxito o fracaso.

Ante este panorama, no es de extrañar que los trastornos de la conducta alimentaria se hayan convertido en uno de los problemas de salud más graves de las sociedades desarrolladas. Estamos hablando de un conjunto de desórdenes en la alimentación que parten de una imagen distorsionada del propio cuerpo, donde la comida se vuelve una obsesión y todas las actividades giran en torno a ella.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de trastorno alimentario?

Un trastorno alimentario es la expresión visible de un malestar emocional. Normalmente, como la mayoría de los trastornos psicológicos, es una consecuencia y no algo aislado de nuestra historia personal y social.

En los últimos tiempos con el Covid en nuestras vidas, el contacto con las pantallas y el incremento de la exposición a las redes sociales han disparado los problemas asociados a la imagen corporal. La pandemia ha aumentado hasta un 20% los ingresos hospitalarios por TCA. Pero no solo la pandemia ha agudizado esta realidad, si no también los efectos socio-políticos vinculados al control social para la prevención del virus.

En concreto la cuarentena como seña de uno de los períodos más críticos de estos tiempos, en el que íbamos descubriendo la nueva realidad y las nuevas rutinas se iban instalando en nuestro día a día: pérdida de rutinas anteriores, aislamiento social, exposición desmedida a las pantallas, tablas de ejercicios de deporte, sobreactividad y por supuesto una nueva relación con nosotros mismos, nuestro autoconcepto y nuestra relación con los alimentos y las dietas.

Los trastornos alimentarios pueden ser muy variados. El DSM (Manual de Criterios Diagnósticos) recoge varios en sus páginas: anorexia, bulimia, trastorno por atracón…, pero todos tienen algo en común: generan un complejo conjunto de síntomas, actitudes y sentimientos que afectan la identidad personal o la autoestima, pueden causar trastornos de ansiedad o depresión e incluso provocar comportamientos que pongan en peligro la supervivencia del individuo. Por estos motivos, si crees que puedes tener algún tipo de trastorno alimentario, o sospechas que algún familiar o amigo pueda padecerlo, es necesario acudir a terapia. Contar con ayuda profesional cualificada es la solución para identificar y corregir esas conductas que te generan infelicidad y, por lo tanto, para aumentar tu calidad de vida.

¿Cómo saber si padezco un trastorno alimentario?

Debemos tener claro que es clave para nuestro bienestar y salud aceptar la forma natural de nuestro cuerpo, entender y dominar las emociones y pensamientos negativos sobre el aspecto físico, y sentirnos a gusto con nuestra apariencia y, en definitiva, con nosotros mismos. Si no es así, y crees que tus hábitos de alimentación se está convirtiendo en un factor trascendental en tu vida o se están escapando a tu control, cabe la posibilidad de que padezcas un trastorno alimentario.

Muchas personas hacen dieta o se dan un atracón de vez en cuando, pero pensar excesivamente en la comida, en el peso ideal, en contar calorías, en alimentos prohibidos y en la báscula no es una actitud saludable. Si te sientes ansioso antes o culpable después de comer, si te aterroriza la idea de tener sobrepeso, si restringes comidas o te das atracones descontrolados, o te sientes tenso ante terceros debido tu nuestro peso o apariencia, debes saber que son señales que pueden estar ocultando algún tipo de trastorno alimentario, como por ejemplo:

Consecuencias de sufrir un trastorno de la alimentación

Si no son atajados a tiempo, los trastornos alimentarios pueden provocar diversos daños, no solo en la salud sino también en el plano psicológico. De hecho suelen ir acompañados de otros problemas como depresión, trastornos de ansiedad y comportamientos obsesivo-compulsivos. Además, en muchos casos la persona que los sufre no quiere que los demás descubran su problema, por lo que se va aislando progresivamente en un círculo vicioso que alimenta su frustración. En los casos más extremos incluso pueden aparecer conductas suicidas.

Por estas razones, si consideras que tus hábitos de alimentación te provocan malestar y/o te hacen sentir culpabilidad, no esperes más para acudir a ayuda profesional cualificada. Cuanto antes lo hagas, más cercana tendrás tu recuperación.

En estos casos, la terapia estará dirigida a modificar los pensamientos o creencias desadaptativas que se encuentran en la base del trastorno de alimentación, mejorar la percepción de la apariencia corporal del paciente y aumentar tanto su autoestima como su autoconfianza.

Si buscas una solución a tus problemas, o quieres informarte sobre nuestras terapias, ponte en contacto con nosotros. Nos puedes localizar en el teléfono 659292692, en el correo contacto@garnelopsicologia.com o a través de nuestra página web. Estamos para ayudarte.