¿Tienes pensamientos involuntarios y repetitivos que en ocasiones son incluso irracionales? ¿Te producen ansiedad, angustia o miedo? ¿Te sientes obligado a realizar acciones repetitivas, a modo de ritual, como un intento para deshacerte de esas sensaciones tan desagradables? ¿Estos actos te alivian temporalmente, pero la ansiedad vuelve a aparecer al poco tiempo? ¿Temes que este comportamiento empiece a influir en tu día a día?

Si has contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas, cabe la posibilidad de que padezcas un trastorno obsesivo-compulsivo. Se trata de un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la aparición de pensamientos recurrentes e intrusivos, que generan mucho malestar ya que parecen incontrolables. Es común que se trate de eliminar estos pensamientos a través comportamientos o actos mentales repetitivos realizados reiteradamente. Estas conductas, además de ser ineficaces, suelen significar un deterioro en la vida personal y laboral de quien lo padece.

Factores ambientales, como periodos de estrés o experiencias traumáticas, pueden funcionar como desencadenantes del trastorno obsesivo-compulsivo. Pero la herencia genética o alteraciones en la serotonina suelen ser predisponentes a padecerlo. Incluso la interacción entre todos estos factores puede ser la causa del trastorno

Por estos motivos, si sospechas que puedes tener TOC es necesario que acudas a terapia. Contar con ayuda profesional cualificada es la solución para identificar y corregir esas conductas que te generan infelicidad y, por lo tanto, para aumentar tu calidad de vida.

Síntomas, obsesiones y compulsiones del trastorno obsesivo-compulsivo.

Tengo TOC, esto me da TOC…” Seguramente habrás escuchado estas expresiones más de una vez. En muchas ocasiones se confunden las manías con el trastorno obsesivo-compulsivo. La línea que los separa puede parecer muy delgada, sin embargo, es importante distinguir entre ambas condiciones, ya que el TOC es un problema grave e incluso incapacitante.

En el TOC se pueden dar síntomas como un perfeccionismo muy acusado, poca flexibilidad mental, sobreprotección e intolerancia a la incertidumbre y al control de los propios pensamientos. Pero lo que en realidad lo define son las obsesiones y compulsiones.

Cuando hablamos de obsesiones nos estamos refiriendo a pensamientos, imágenes y/o impulsos que aparecen de manera involuntaria, recurrente, y generan gran malestar, siendo el temor su eje central.

Habitualmente, la ansiedad generada por las obsesiones provocan compulsiones, es decir, actos mentales o conductas que la persona interpreta que debe realizar con la función de anular o remediar su malestar, o evitar una situación temida (comprobaciones, necesidad de limpiar, contar, repetir, ordenar…).

Pero debemos tener claro que no todas las personas con TOC tienen los mismos síntomas, experimentan de la misma manera las obsesiones o realizan las mismas compulsiones. Cada caso tiene sus particularidades y características propias.

Consecuencias del trastorno obsesivo-compulsivo.

Este trastorno suele tener graves efectos sociales, tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica el TOC como una de las 20 enfermedades más discapacitantes. Este hecho es debido a que las personas que lo sufren suelen evitar los estímulos o las situaciones que desencadenan sus obsesiones, provocando de este modo su aislamiento social, problemas laborales, ansiedad e incluso depresión.

Por estas razones, ante un posible caso de trastorno obsesivo-compulsivo es importante recurrir cuanto antes a terapia psicológica. Nos estamos refiriendo a un proceso de acompañamiento y tratamiento profesional donde se apoya al paciente, dándole cobertura a los problemas que plantea y buscando una solución personalizada para ellos.

Si tienes alguna duda, o quieres informarte sobre nuestras terapias, ponte en contacto con nosotros. Nos puedes localizar en el teléfono 659292692, en el correo contacto@garnelopsicologia.com o a través de nuestra página web. Estamos para ayudarte.