Es muy común que cuando oímos la palabra trauma la asociemos a catástrofes que suelen ser portada en los telediarios. Terremotos, atentados, grandes accidentes o conflictos bélicos, como el acontecido en Ucrania, son ejemplos perfectos. Efectivamente todas estas situaciones son potencialmente traumáticas para quienes las sufren, sus allegados e incluso la sociedad en general.

Sin embargo, también existen experiencias en nuestra vida cotidiana que por su gravedad, intensidad o haber supuesto una amenaza o ataque nos han provocador un miedo de gran intensidad o nos han hecho sentir incapaces de manejar un peligro, real o potencial.

Estos sucesos, que generalmente se producen de forma brusca, repentina, inesperada, resultan incontrolables, y pueden amenazar la integridad física y psicológica, son llamados acontecimientos traumáticos. Son los responsables directos de desencadenar un trauma, es decir, el impacto psicológico que dicho incidente ha causado. Incluso pueden originar el denominado estrés postraumático.

Niños acercándose a una playa de Indonesia después de haber sido tratados con terapia EMDR tras el tsunami del océano Índico (2004)

Para superar un trauma psicológico hay que tener en cuenta que lo realmente significativo no es tanto el hecho en sí o su gravedad, sino la experiencia subjetiva que cada persona ha vivido. La terapia es la solución que ayudará a identificar y corregir el daño que el acontecimiento traumático ha provocado en la persona, así como el conjunto de síntomas que están relacionados con el trastorno por estrés postraumático.

¿En qué consiste el estrés postraumático?

Se conoce como trastorno de estrés postraumático (TEPT) a un tipo de transtorno de ansiedad que se caracteriza por la incapacidad de restablecerse o recuperarse de manera óptima tras experimentar un evento traumático. De este modo, el estrés postraumático se manifiesta con reacciones continuas y prolongadas relacionadas con acontecimientos pasados.

Los síntomas que lo caracterizan pueden empezar inmediatamente tras el suceso traumático o después de unas semanas o meses. Por lo general se desencadenan dentro de los primeros seis meses, aunque en ocasiones pueden pasar años hasta que afloren.

¿Cuáles son los síntomas del estrés postraumático?

Aunque los síntomas más característicos dentro de este tipo de trastorno son la reexperimentación de la situación traumática, el estado de hiperactivación y la evitación de ciertas actividades o lugares que recuerdan la experiencia, pueden ser muy diversos y variar con el tiempo.

Por lo tanto, también son habituales síntomas cognitivos como la dificultad para concentrarse, fallos en la memoria, pensamientos invasivos, y pensamientos negativos. Incluso síntomas emocionales como culpa, vergüenza, nerviosismo, pérdida de interés o motivación, incredulidad, sensación de no sentir nada, impotencia, indiferencia e incluso irritabilidad, entre muchos otros.

¿Cómo superar el estrés postraumático?

Además del sufrimiento que produce un trastorno de estrés postraumático, la conducta de evitación que suele generar puede llegar a ser excesiva, agotadora y afectar al normal funcionamiento de una persona y provocar incluso aislamiento social.

Por estas razones, ante un posible caso de trastorno de estrés postraumático es esencial contar cuanto antes con ayuda profesional cualificada. La terapia psicológica conseguirá que el paciente identifique sus síntomas, desarrolle habilidades para conocer los factores desencadenantes y, finalmente, genere herramientas para controlarlos.

Uno de los recursos que utilizamos en terapia es el abordaje psicoterapéutico EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares). Indicado como una de las técnicas más efectivas para el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida de las personas, desde fobias, ataques de pánico, muerte traumática y duelos o incidentes traumáticos en la infancia. Existen investigaciones hechas sobre la eficacia de EMDR para reducir el Estrés Post Traumático que muestran el mantenimiento de la mejoría de los síntomas en el tiempo frente a otras intervenciones terapéutica.

En 1987, Francine Shapiro, psicóloga norteamericana, descubrió que los movimientos oculares voluntarios reducían la intensidad de la angustia de los pensamientos negativos. Inició una investigación (Shapiro, 1989) con sujetos traumatizados en la guerra de Vietnam y víctimas de abuso sexual para medir la eficacia del EMDR. Comprobó como reducía de manera significativa los síntomas del Trastorno por Estrés Post Traumático en estos sujetos.

Esto fue el principio del desarrollo de este método terapéutico que utiliza la estimulación bilateral para procesar recuerdos traumáticos, cambiar creencias autolimitantes y desensibilizar emociones y sensaciones negativas. Desde entonces la proyección de esta terapia va en aumento debido a sus excelentes resultados y comienza a visibilizarse públicamente como una de las técnicas más eficaces para superar el trauma.

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