Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales y por episodios continuos de descontrol, distorsiones del pensamiento y negación ante la enfermedad.

Aunque principalmente es identificada con el consumo compulsivo de sustancias estupefacientes, ciertos hábitos de conducta aparentemente inofensivos también pueden convertirse en adictivos e interferir gravemente en la vida familiar, laboral y social de un individuo. Tanto es así que estas adicciones comportamentales conllevan los componentes fundamentales de los trastornos adictivos, como son la falta de control y la dependencia.

Recientemente, según una nueva edición del informe anual sobre Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España realizada por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), los hipnosedantes se mantienen como la tercera sustancia más consumida en España.

Los tiempos cambian y el uso de las sustancias con ellos. Según la iniciativa ubicada en Reino Unido Theloop, orientada a la prevención y reducción del consumo de drogas y los incidentes médicos relacionados con ellas, casi la mitad de las pastillas de MDMA que circularon en 2021 por los festivales del Reino Unido no tenían MDMA. La iniciativa puso a disposición de los consumidores en los recintos dedicados a los festivales unos laboratorios portátiles para evaluar y analizar la sustancia. Definitivamente la pandemia cambió la naturaleza de las drogas en circulación porque la demanda superó la oferta.

Por lo tanto, debemos desterrar de una vez por todas la creencia tan generalizada en nuestra sociedad de que la persona con adicción lo es porque así lo elige. Una adicción es una consecuencia patológica derivada de otras múltiples causas, entre las que no debemos de perder de vista las desigualdades sociales, la pobreza o las políticas desigualitarias. Según los manuales diagnósticos es considerada una enfermedad mental, y por este motivo los servicios de salud mental se hacen imprescindibles, en específico el papel del psicólogo que, junto con otras unidades de tratamiento, es el principal profesional que trata esta clase de trastorno.

La terapia ha demostrado una enorme eficacia para tratar cualquier tipo de adicción utilizando distintos enfoques de intervención psicológica, como por ejemplo las terapias de corte cognitivo-conductual o el abordaje EMDR .La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) es un método de psicoterapia efectivo y ampliamente investigado. Ha demostrado ayudar a las personas a recuperarse de un trauma y otras experiencias vitales angustiosas asociadas a problemas de salud mental como el estrés postraumático (TEPT), la ansiedad, la depresión y muchas otras patologías.

Tipos de adicciones.

Aunque cada adicción varía en cada caso, y cada persona interactúa con el concepto de adicción de forma diferente, las adicciones se pueden dividir en dos grandes grupos que tienen como punto de referencia el elemento que las genera:

Primeros signos de una adicción.

Una adicción en progreso suele provocar distintos signos y señales de alarma, que pueden usarse como herramienta para detectar una posible problema en una etapa temprana:

Si conocemos alguien que pueda tener cualquier tipo de adicción, o pensamos que somos nosotros los que tenemos este problema, es importante pedir ayuda psicológica a un terapeuta especializado lo antes posible. Debemos ser conscientes de que cuanto antes se cuente con ayuda profesional, más cercana se tendrá la recuperación.

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