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Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (y esclavitud)

Byung-Chal Han, filósofo y profesor surcoreano de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de Berlín, define la Psicopolítica como aquel sistema de dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder seductor, inteligente, que consigue que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación.

Este sistema de poder se fundamentaría en la creencia por parte del individuo (en comunidad) de su propia libertad. Un sistema que se sirve del Big Data, apoderándose de datos que los individuos entregan de forma efusiva y voluntaria, en un efecto de conformidad y alienación en busca de una hipercomunicación que desemboca en un estado de vigilancia general. Un sustrato común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo.  Una representación del infierno (inconsciente) colectivo para todas las culturas.

La crisis de la libertad. Redes e hipercomunicación.

Contar nuestra vida hace que nos sintamos sujetos libres, cuando en la misma definición se aprecian incongruencias de significado, ya que difícilmente seremos libres siendo sujetos. (Literalmente, el significado de sujeto es “estar sometido”)

Elegir la narración de nuestro día a día hace que nos sintamos un proyecto libre que constantemente crece y se reinventa; sin embargo el tránsito del sujeto al proyecto se muestra como una figura de coacción como una forma eficiente de subjetivación y sometimiento. Ejemplo de ello es la posibilidad de publicar tu vida en la red en formato físico: Facebook edita libros por encargo de lo que hace un internauta en su red.

La sensación de libertad se ubica por tanto en el tránsito de una forma de vida a otra, hasta que finalmente se muestra como una coacción. Es así como el surgimiento de nuevas coacciones internas del rendimiento y la optimización del mismo, sustituyen a las coerciones ajenas y a las coacciones externas.

El sujeto del rendimiento, que se pretende libre, es en realidad un esclavo. Un esclavo absoluto, en la medida en que sin amo alguno se explota a sí mismo de forma voluntaria.

Vivimos en una permanente situación de excepcionalidad. Hemos terminado escindiéndonos entre el fatigado esclavo que sueña con su libertad y el histérico veraneante ávido de experiencias y placeres que no repara en gastos. En algún lugar desconocido entre uno y otro, se encuentra nuestro verdadero yo.

Where do you want to go today? El primer slogan publicitario de Microsoft sugería una libertad y movilidad ilimitadas en la web.

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