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De las bondades (y maldades) del teletrabajo y las relaciones a distancia.

Todo lo que se gana en economizar tiempo en transportes, en reducción de contaminación, en facilidades y beneficios para el trabajador (según el caso) se pierde en la comunicación no verbal en el trato en persona, entre personas.

El lenguaje no verbal siempre ha sido un poco el bicho raro en la comunicación entre las personas, aquella parte que interviene sin participar de manera directa como las palabras. De amplia y diversa interpretación, por supuesto subjetiva y dada a confusiones si el lenguaje no verbal no sintoniza con el verbal.

En una situación de normalidad comunicativa, sin pantallas mediante, todos estos pequeños gestos, expresiones suman en la comunicación, completando un todo necesario entre emisor y receptor. Actualmente, en la crisis del Covid19, y ya antes con el auge de los medios tecnológicos, éstos plantean un antes y un después acerca del tratamiento de esta información, que probablemente afecte a la evolución del ser humano. Nada sera igual con esta información que se queda en barbecho, en un lugar por determinar. Mucha información no deja de transmitirse vía pantalla, pero otra mucha se queda por el camino, a falta de que las tecnologías evolucionen todavía más en el contacto interpersonal.

A continuación enumeraré algunos de esos puntos de la comunicación no verbal de los que hablo anteriormente:

Contacto visual: muy relacionado con el contexto verbal. En una reunión informal, por ejemplo, un contacto prolongado puede percibirse como una agresión, por ello suele recomendarse «liberar» al otro de nuestra mirada. Depende del caso puede interpretarse como una muestra de empatía, si por ejemplo lo que nos están contando es información relevante.

Mirar hacia los lados puede indicar nerviosismo, al igual que tocarse la nariz, que también puede indicar molestia o enfado. También el tocarse una oreja en una conversación puede denotar inseguridad o incredulidad.

Si vamos por una calle repleta de gente y nos cuesta esquivarla, causándonos ansiedad, podemos probar a ir un poquito más despacio con nuestra mirada enfocando un metro o dos por delante nuestro hacia el suelo, de esta manera estamos comunicando nuestra dirección y facilitando nuestra trayectoria. Por supuesto, no somos un tanque y sería bueno dedicar un pequeño porcentaje de atención a evitar choques con otras personas que puedan estar haciendo lo mismo.

El volumen de la voz puede denotar diferentes estados de ánimo, desde alegría (volumen alto), tristeza o desinterés (volumen bajo), sorpresa o nerviosismo (volumen alto, rapidez en la ejecución fonética…)

Mantener la boca ocupada puede denotar inseguridad, ya que se busca la seguridad de la madre (la vuelta a la época de lactancia materna)

La sonrisa verdadera se puede detectar con las patas de gallo, si se arrugan tiende a ser verdadera.

Rascarse el cuello puede denotar inseguridad sobre lo que está diciendo.

Apoyar la cabeza sobre la palma de la mano abierta puede denotar falta de interés, mientras que si la palma está cerrada puede significar que se está procesando lo que se comenta.

Asentir con la cabeza muestra agrado o acuerdo.

Encogernos de hombros o piernas puede significar desconocer de lo que se está hablando, pero también puede mostrar cierto rechazo al exterior. Las piernas pueden cruzarse dependiendo de donde está la persona con la que dialogamos, si las cruzamos hacia la izquierda y el interlocutor está a la derecha es una señal de protección hacia él. Si lo que hacemos es poner el pie sobre nuestra pierna, al contrario, puede indicar interés en lo que se está tratando o cierta actitud competitiva.

Cruzarnos de brazos es una actitud corporal que muestra rechazo o desacuerdo, aunque como todo, dependería del contexto.

Las  manos detrás de la espalda muestran cercanía, empatía, carencia de temores.

Hablar con las manos abiertas da sensación de mayor credibilidad ya que transmite honestidad y lealtad. Sin embargo si entrelazamos los dedos de las manos puede transmitir una actitud ansiosa o reprimida. Si lo que hacemos es unir las puntas de los dedos transmitiremos confianza y seguridad.

Temblores en las piernas muestra nerviosismo, ansiedad, agitación,…

Nuestros pies suelen señalar hacia lo que nos interesa, ya sean personas o direcciones. Prestemos atención a nuestra dirección corporal.

En las conversaciones como vemos el lenguaje no verbal es fundamental, ya sea para optimizar nuestra comunicación como para alcanzar objetivos que puedan interesarnos como un puesto de trabajo o relacionarnos con personas que nos atraigan.

Si nos escondemos o interponemos algo entre nuestro receptor y nosotros denotamos inseguridad y miedo. Sin embargo si nuestra postura es expansiva, si tenemos los pies separados (a la altura de los hombros) y los brazos se encuentran ligeramente abiertos enseñando las palmas, podemos decir que mantenemos una postura de honestidad  con la que podemos ganar confianza en nuestro receptor.

Si mientras hablamos vemos que las personas con las que mantenemos la conversación tienen una postura corporal similar a la nuestra es buena señal. Vamos bien!

Una postura en jarras indica autoridad, sacar percho necesidad de control, levantar la barbilla superioridad,…

Son muchos los factores necesarios para una comunicación completa. No se trata de buscar la perfección, pero sería interesante tener en cuenta que no solo las palabras importan, si no la expresión corporal y gestual. Quizá esto nos pueda ayudar a alcanzar nuestras metas y objetivos personales e interpersonales.

 

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