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En la antigua Grecia y Roma, se creía que las emociones eran demasiado impulsivas e impredecibles para aportar alguna utilidad al pensamiento. Las emociones se asociaban a las mujeres y por tanto, según su punto de vista, representaban la debilidad, los aspectos más bajos de la humanidad.

Darwin asume la existencia de una serie de emociones básicas, innatas y de carácter universal, presentes en todos los seres humanos, y con una marcada continuidad filogenética («filogénesis» designa la evolución de los seres vivos desde la primitiva forma de vida hasta la especie en cuestión) a través de las especies.

La Ira es una emoción displacentera que conlleva sentimientos que pueden oscilar desde la irritación hasta la furia o rabia pasando por lo que en castellano denominamos enfado o cabreo.

Algunas de las consecuencias que puede acarrear son:

  • Trastornos cardiovasculares.
  • Cáncer.
  • Úlceras.
  • Tabaquismo.
  • Psoriasis
  • Artritis reumatoide, etc

 

No existe una causa determinada que la desencadene, pero sí puede ser síntoma de diversos trastornos afectivos como depresiones. También puede ser causa también de trastornos de personalidad o variable de tratamientos de problemas neuropsicológicos asociados al daño cerebral o alcoholismo.

La ira, considerada como una emoción básica, posee una expresión facial característica (Una forma de comunicación):

  • Cejas bajas.
  • Párpado inferior tensionado.
  • Labios tensos o en ademán de gritar.
  • Mirada prominente.

El estudio de la Ira generó confusión en la definición entre términos cercanos, lo que llevó a Spielberger (1983) a marcar una distinción entre estos tres conceptos:

Ira: Se refiere a un estado emocional caracterizado por sentimientos de enojo o enfado.

Hostilidad: Hace referencia a una actitud persistente de valoración negativa de y hacia los demás.

Agresión: Se entiende como una conducta dirigida a causar daño en personas o cosas.

Para Izard (1993), la ira, puede servir para prevenir una agresión. Su función es la de favorecer y mantener altos niveles de energía de manera que esta intensa activación pueda acelerar las funciones mentales y motoras y mantenerlas en periodos alargados de tiempo.

Estilos de afrontamiento:

Ira Interna:

Consiste en que la persona que experimenta un intenso sentimiento de irritación, furia y/o enojo tiende más a suprimir esos sentimientos que a expresarlos verbal o físicamente.

Ira Externa:

La persona experimenta intensos sentimientos de enfado, que manifiesta a través de conductas agresivas verbales o físicas dirigidas hacia otras personas o también hacia objetos del ambiente.

Control de ira:

Estilo de afrontamiento en que ante la experiencia intensa de sentimientos de enfado o furia, el individuo tiende a buscar y poner en marcha estrategias cuya finalidad es reducir la intensidad y duración de esos sentimientos, así como resolver el problema que los ha provocado.

Raymond Novaco, catedrático de Psicología y Conducta Social en la Universidad de California, Irvin propone un grupo de 7 técnicas de control de ira:

  1. Orientarse hacia la tarea antes que hacia la provocación y centrarse en uno mismo ayudará a disminuir el nivel de ira ante la provocación.
  2. Fortalecimiento de la autoestima: Ante una provocación personal, una persona con alta autoestima tendrá una menor probabilidad de responder con ira que una persona con baja     autoestima.
  3. Desarrollo de habilidades para responder de manera asertiva a la provocación y tener menor probabilidad de experimentar ira (Ej.: habilidad para pedir o negar algo) 
  4. Aprender a utilizar nuestra propia activación como señal de punto de partida para la puesta en marcha de estrategias de control.
  5. La sensación de control favorece percepciones más placenteras, por lo que promover autoinstrucciones ayudará a reducir la ira.
  6. Aprender a identificar la secuencias de provocación en diferentes escenarios y momentos y utilizar autoinstrucciones adecuadas a cada situación facilitará el control de la ira.
  7. El refuerzo de situaciones bien resueltas favorecerá la aparición de conductas adecuadas de afrontamiento y mejorará la autoestima de la persona.

En el Gran Premio de Alemania del  año 2010, Fernando Alonso, cuando todavía pilotaba en Ferrari con Massa de compañero de escudería, sufrió una rueda de prensa acusatoria que fue un ejemplo de tolerancia a las críticas negativas desproporcionadas y de control de ira.

La clave está en aprender a detectar nuestra propia activación como  señal de punto de partida para la puesta en marcha  de estrategias de control.

Pincha en el Ferrari de aquí abajo para ver el vídeo de la rueda de prensa:

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